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La ropa también se volvió inteligente: Qué hacen de verdad las nuevas funciones de lavado y secado

Publicado el 11 agosto 2026 @ 18:01 por Carlos Poirrier Szanto

Comprar una lavadora secadora ya no consiste solo en comparar kilos de capacidad y número de programas. Hoy aparecen términos como inteligencia artificial, motor Inverter, vapor, Wi-Fi o sensores inteligentes, y entender qué hace cada uno puede evitar pagar por funciones que después no se aprovechan.

Además, varias de estas tecnologías cumplen tareas muy distintas. Algunas buscan ajustar el ciclo a la carga, otras mejoran la eficiencia del motor y otras permiten revisar el equipo desde el celular. Por eso, más que fijarse en cuántos sellos tecnológicos aparecen en la ficha, conviene entender qué problema resuelve cada función en la rutina diaria.

IA en el lavado: Menos adivinación y más ajustes automáticos

Cuando una lavadora secadora incorpora inteligencia artificial, no significa que “piense” como una persona. En los modelos más avanzados, la IA trabaja junto a sensores que pueden detectar variables como el peso de la carga, el tipo o suavidad de los tejidos y, en determinados equipos, necesidades de agua o detergente. Con esa información, el sistema ajusta parámetros del ciclo para reducir decisiones manuales.

Por ejemplo, tecnologías como AI Wash de Samsung o AI DD de LG utilizan sensores y algoritmos para adaptar el lavado según la carga. Aun así, la capacidad exacta cambia entre modelos. Por lo mismo, conviene revisar si la función realmente modifica movimientos, tiempo, agua o detergente, en lugar de asumir que cualquier programa llamado “AI” ofrece el mismo nivel de automatización.

Motor Inverter: Eficiencia antes que “inteligencia”

El motor Inverter cumple otra función. En términos simples, puede regular su velocidad de manera más eficiente que un sistema que trabaja siempre bajo un patrón fijo. Como resultado, suele asociarse con menor ruido, mejor gestión del consumo energético y un funcionamiento más estable, aunque el rendimiento final también depende del diseño completo del electrodoméstico.

En ese sentido, Inverter no es sinónimo de inteligencia artificial. Una lavadora secadora puede incorporar motor Inverter sin tener funciones de IA, y también puede combinar ambas tecnologías. Esta diferencia es importante porque ayuda a comparar modelos por lo que realmente aportan: eficiencia mecánica por un lado y automatización del ciclo por otro.

Vapor: Una función útil, pero no para todo

Los programas Steam o de vapor se han vuelto frecuentes porque permiten añadir vapor durante determinadas etapas del lavado o secado. Según el equipo y el ciclo, esta tecnología puede ayudar a higienizar prendas, reducir arrugas, refrescar tejidos o complementar programas orientados a alérgenos.

Sin embargo, no todas las prendas necesitan vapor ni todos los ciclos lo utilizan de la misma manera. Antes de activarlo, conviene mirar las etiquetas de cuidado de la ropa y las indicaciones del fabricante. De esa forma, la función se usa como una herramienta específica y no como un reemplazo automático del lavado delicado o de otros programas.

Wi-Fi y aplicaciones: Qué puedes controlar desde el teléfono

La conectividad Wi-Fi transforma al electrodoméstico en una pieza más del hogar conectado. Plataformas como SmartThings, LG ThinQ o Home Connect permiten, dependiendo del modelo, revisar el progreso de un ciclo, recibir notificaciones, descargar o seleccionar programas compatibles, consultar consumos y acceder a herramientas de diagnóstico.

Además, el control remoto puede ser práctico para quienes organizan el lavado entre trabajo, estudio y otras tareas. Aun así, ciertas funciones de inicio remoto requieren que el equipo quede previamente habilitado por razones de seguridad. Por eso, la utilidad real de una lavadora secadora conectada depende tanto de la aplicación como de los controles que permite el modelo específico.

Sensores de carga y humedad: Pequeños ajustes que sí se notan

Más allá de la IA, los sensores son una de las tecnologías más útiles en el uso cotidiano. Los sensores de carga pueden ayudar a adaptar el ciclo según la cantidad de ropa, mientras que los sensores de humedad permiten detener o ajustar el secado cuando las prendas alcanzan cierto nivel de humedad. Así, se evita prolongar innecesariamente algunos ciclos y se reduce la exposición de los tejidos al calor.

Por otra parte, algunos equipos incorporan dosificación automática de detergente y suavizante. Estos sistemas almacenan producto y liberan una cantidad calculada para determinadas cargas, lo que puede simplificar la rutina y reducir el uso excesivo. No obstante, la forma de cálculo y el número de depósitos cambian según fabricante y modelo.

¿Qué funciones importan más al elegir?

La respuesta depende de la rutina. En hogares donde se lava varias veces por semana, los sensores de carga, el motor Inverter y los programas automáticos pueden ser más relevantes que una pantalla llamativa. En cambio, si el principal problema es olvidar la ropa dentro del tambor o coordinar los ciclos desde fuera de casa, la conectividad Wi-Fi y las notificaciones pueden tener más valor.

También conviene separar la capacidad de lavado de la capacidad de secado, porque en una lavadora secadora ambas cifras normalmente no son iguales. Además, revisar eficiencia energética, duración de los programas, velocidad de centrifugado, ciclos delicados y posibilidades de mantenimiento entrega una visión más completa que comparar únicamente funciones “smart”.

La tecnología sirve cuando simplifica una tarea real

La mejor función no necesariamente es la más nueva, sino la que resuelve una necesidad concreta. Si una familia necesita reducir pasos, la dosificación automática puede ser útil. Si se lavan prendas distintas durante la semana, los sensores y ciclos inteligentes pueden facilitar la elección. Por otra parte, quienes buscan controlar el consumo pueden valorar aplicaciones capaces de mostrar información energética o recomendar ajustes.

En definitiva, entender qué significan IA, Inverter, vapor y Wi-Fi permite comparar con más criterio. Una lavadora secadora moderna puede combinar automatización, conectividad y eficiencia, pero ninguna etiqueta tecnológica reemplaza revisar capacidad, programas, consumo, dimensiones y compatibilidad con la rutina del hogar antes de comprar.

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