Adelantar el reloj, atrasar el cansancio: la guía para adaptarte bien al cambio de hora
Editado el 27 agosto 2026 @ 06:55 por Jorge Muñoz
El sábado 5 de septiembre gran parte de Chile adelantará los relojes 60 minutos para dar inicio al horario de verano. Especialistas explican qué le pasa realmente al cuerpo con este ajuste, cómo prepararlo con anticipación y qué señales conviene tener en el radar.
Agosto de 2026.- El primer sábado de septiembre, a las 23:59, la mayoría de los relojes del país saltarán directo a la 01:00 del domingo. Para muchos, el cambio ya ni siquiera implica mover una manecilla. Basta con que el celular o el computador se actualicen de forma automática, sin darnos cuenta. Pero el reloj interno del cuerpo, que regula el sueño, la temperatura y la energía según la luz que recibe demora un poco más en ponerse al día. De ahí el cansancio y la desconcentración que muchos sienten esa semana. La buena noticia es que, con algunos hábitos aplicados a tiempo, es posible adaptarse en menos de una semana.
1. Adelantarse al reloj, no al revés
“Lo ideal es empezar entre cuatro y siete días antes, adelantando la hora de dormir y de levantarse en tramos de 15 a 20 minutos diarios. No es necesario ni recomendable hacerlo de golpe, ya que el cuerpo se adapta mejor a cambios progresivos que a saltos bruscos”, explica la Dra. Catalina Torres, neuróloga del Centro del Sueño de Clínica Santa María.
2. Salir a buscar el sol, aunque cueste madrugar
“Al exponernos al sol apenas despertamos, le estamos diciendo al cerebro que es hora de estar alerta y que la producción de melatonina debe detenerse. El problema es que muchas veces hacemos justo lo contrario en la noche, cuando nos exponemos a pantallas de celular, tablet o televisión, que emiten una luz que el cerebro interpreta como si todavía fuera de día, retrasando el sueño”, advierte el Dr. Alonso Quijada, neurólogo de Clínica Dávila.
El especialista añade que los adolescentes suelen ser particularmente sensibles a este desajuste, ya que su ritmo circadiano tiende naturalmente a atrasarse, por lo que conviene reforzar en ellos tanto la luz matinal como el límite de pantallas nocturnas durante la semana del cambio.
3. Lo que comemos y miramos en la noche también pasa la cuenta“Bajar el consumo de cafeína desde media tarde, evitar comidas abundantes o alcohol antes de acostarse y mantener una rutina relajante antes de dormir ayudan bastante. Hay alimentos con melatonina natural, como las frambuesas, las nueces o el tomate, que pueden ser un buen complemento durante estos días de acomodo”, comenta la Dra. Erika Krauss, neuróloga de Clínica Dávila Vespucio. La especialista recomienda, además, mantener horarios regulares de comida, ya que el sistema digestivo también responde a señales horarias y contribuye a sincronizar el reloj interno.
4. Los más chicos y los mayores sienten primero el ajuste
La adaptación no avanza al mismo ritmo en todas las edades. “En niños pequeños y en adultos mayores, el cambio de hora suele traducirse en más cansancio, algo de irritabilidad y menor rendimiento durante los primeros días porque su reloj biológico tiene menos flexibilidad para acomodarse rápido a un nuevo horario. La clave está en no soltar la rutina justo en ese momento y mantener la misma hora para acostarse, despertar y comer, incluso el fin de semana, ayuda a que el reloj interno se reordene con menos sobresaltos”, señala la Dra. Katherin Falck, directora médica de Help Rescate.
Existen otros casos en los que es importante observar con mayor atención durante estos días. “Los niños con trastorno del espectro autista o con déficit atencional e hiperactividad suelen ser particularmente sensibles al cambio de hora porque su estabilidad emocional y conductual depende en buena medida de rutinas fijas y predecibles, y les cuesta mucho más absorber una modificación repentina. Es aconsejable mover sus horarios de sueño de forma gradual, con varios días de anticipación, y reforzar el acompañamiento familiar y la contención emocional durante toda la primera semana, explicando previamente qué va a pasar”, detalla la Dra. Lucila Andrade, neuróloga infantil de Clínica Ciudad del Mar.
5. Cansado no es lo mismo que en alerta: cuándo consultar
Cierto grado de somnolencia, algo de mal genio o menor concentración durante los primeros días son parte esperable del proceso y no requieren consulta médica. “Si la somnolencia pone en riesgo la seguridad, como quedarse dormido manejando, si aparecen ronquidos con pausas para respirar durante la noche o si el insomnio se mantiene por varias semanas, afectando el ánimo o el rendimiento diario, es conveniente evaluarse”, finaliza el Dr. Juan Pablo Betancur, neurólogo de Clínica Biobío.
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