Hora de balances para preparar el 2027
Por: The Monster
Para no ser menos y seguir la corriente de lo que todo el mundo hace cuando se baja el telón del Festival de Viña, el balance final de lo que fue la sexagésima quinta versión del evento viñamarino, tendrá nuestra propia y monstruosa evaluación, con un bonus-track que incluirá una modesta propuesta de parrilla para el verano del 2027. Espero que mis atentos lectores y sobre todo, detractores, no se espanten con lo que apreciarán en las siguientes y desquiciadas líneas.
BESTIALES
La “dueña de casa” y ama absoluta de Viña, Mon Laferte, sin duda lo mejor del festival 2026. Talento, carisma, sensualidad, versatilidad, honestidad y resiliencia, algunas de sus mayores cualidades. Pet Shop Boys a la par, sólidos, profesionales, carismáticos, vigentes y humanos (visitaron Museo de la Memoria en Santiago. Ambos números, por paliza, arrasaron. Lo que vino después fue relleno, aunque con algunos matices destacados.
MOSTROS
Milo J, un adolescente argentino que rescata las raíces musicales latinoamericanas junto al canto urbano, con talento y dedicación. Pastor Rocha un humor crítico, directo y sincero, desnudando la hipocresía de credos que ven el pecado hasta en sueños; aportará una visión distinta de quienes imponen ideas sin escuchar. Juanes, madurez artística e interpretativa, ratificando el ser uno de los referentes de la música latina. Jesse & Joy, más allá de repetir sus grandes éxitos, supieron reinventarse ahora ante una audiencia preferentemente perteneciente al adulto joven. Esteban Düch y Piare con P: hicieron reír y harto, más allá de ciertos baches, producto de los nervios por debutar en la Quinta, valores emergentes del humor. Paulo Londra y Pablo Chill-e: en lo suyo, deleitaron a sus fanáticos conocedores de sus producciones afectas al canto urbano y nuevo reggaeton, pero no sería malo algunas sesiones de fonoaudiología para ambos. Karen Doggenweiler: su experiencia, simpatía y carisma le dan crédito suficiente para asumir sola, la conducción del evento.
ENGENDROS
Ke Personaje vino, cantó y cobró; perfectamente reemplazables por una sonora chilena; fríos y hasta despectivos. Stefan Kramer: bueno el cilantro, pero nunca tanto. Solo su talento en las imitaciones, le salvó del bochorno. Nmixx: cualquier artista que cante con playback toda su presentación, baja inmediatamente sus bonos. Sus fans pre-adolescentes jamás criticarán este factor. Buen incentivo para la práctica de aeróbica. Gloria Estefan: interpretar más de un tercio de su presentación con pistas de voz grabadas, desmerece su trayectoria; los años cuentan. Bomba Estéreo: más allá de apelar al sentimiento latinoamericano, llegar a la Quinta con apenas 2 éxitos, es poco sustento para rotularlos de consagrados. Jurado festivalero: extraña convocatoria de “expertos” musicales tales como Juan Manuel Astorga (¿ya “hablará italiano”?), “Pelao” Rodrigo y la Miss Universo Fátima Bosch. No es por desmerecer, pero una cosa es gustar de la música; otra, entenderla.
ESPERPENTOS
Matteo Bocelli, el preferido de las fanáticas y de un puñado de fanáticos con nombre y apellido, tiene mucho camino por recorrer. La estatura y ser una carita bonita, ayudan, pero no bastan. Rodrigo Villegas, rutina de humor solo regular y autoflagelarse, no siempre es gracioso. Ojalá tenga buen seguro médico para prevenir infartos (por su gimnasia escénica, obviamente)
FREAKIES
Asska Sumathra: Equivocó el escenario y Coliseo no debió castigarla con el premio de actuar en el Festival. Expuesta al bochorno, por la vergonzosa censura sufrida, su humor aún no conquista los delicados oídos de empresarios y ejecutivos de televisión. Harta agua tendrá que correr bajo el puente para que el “humor transformista”, se acepte con naturalidad. Rafael Araneda: ¿se puede agregar algo más a un personaje gritón, soberbio, desubicado, impertinente y falto de manejo del inglés? Backstage, “rostros oficiales” y tandas comerciales: Lo más insufrible de este festival. Preguntas elementales a los artistas (¿Cómo te sentiste en el escenario? se repitió 62 veces), demasiada sobre exposición de personajes repetidos a diario, y reiteración de los auspiciadores, innecesarios y abusivos con la paciencia de los espectadores.
SUGERENCIAS
Pensando en el 2027, para el festival proponemos algunos pequeños cambios en el formato del evento, considerando el contexto social y político que se avecina a contar del próximo 11 de marzo.
En la animación del festival, qué mejor Patricia Maldonado. Le sobra experiencia, vozarrón de guardia carcelario y carácter para mandar a la cresta a quienes osen pifiarle. Sus peinados aportarán colores de alta gama a la transmisión del evento. Animaría sola, porque a esas alturas, su partner de siempre, Raquel Argandoña estaría en recuperación post-operatoria, tras su octogésima intervención estética. La orquesta festival tendría, por supuesto, el regreso en gloria y majestad, de Horacio Savedra, quien, gracias a la Inteligencia Artificial, se verá más alto, en vivo y en pantallas, midiendo 1.90 metro para emular a Matteo Bocelli.
En el humor, la vuelta de Checho Hirane y su renovada colchoneta de saltos, es número fijo. Como premio a su experiencia, habría que dejarle por lo menos, dos noches del festival, para que complazca al público con sus hilarantes rutinas. Le acompañaría Dino Gordillo, especialista en chistes de suegras, gays, gordos, tartamudos, gallegos; historias de su pobreza y el infaltable chiste de su calculadora de porotos burros, obviamente reciclado. Y si osan pifiarlo, dirá que el politburó de Cuba y Corea del Norte, serían los irresponsables de arruinar su actuación. Habría que evitar presencia de niñas haitianas eso sí, para no distraerlo. Como humorista sorpresa, Coco Legrand sería el tapado del humor, reviviendo una renovada versión del Cuesco Cabrera y las virtudes (¿?) de los Chicago Boys.
En la noche chilena, varios postulantes para darle brillo a la versión 2027. Unos renovados Huasos Quincheros para resaltar todo tipo de música popular (menos la folclórica) y su infaltable “Patito Chiquito”, con pullas a Boric y la oposición. Alberto Plaza, con sus letras sesudas, quien tendría como artista invitado a Pablo Herrera, y sus baladas que invitan al…desamor. Número probadísimo para resaltar la valía de los cantautores chilenos y los valores patrios. Y como artista rebelde, contestatario y valiente, Oscar Andrade, quien cantaría una renovada versión de su Noticiero Crónico, cuya letra versaría sobre los males del comunismo internacional.
En el show internacional, para los rockeros, Ted Nuggent sería número puesto, quien regalaría revólveres y pistolas de 9 milímetros a la concurrencia, para defenderse de los anti-capitalistas, latinos, ecologistas, afroamericanos y cínicos wokes. Un artista “sorpresa” podría nutrir la parrilla foránea: si a esas alturas no ha sido destituido, el actual presidente argentino Javier Milei deleitaría al público viñamarino en su faceta de “cantante” con sus hits “Zurdos de Mierda”, “Qué importa contaminar ríos”, “Amo a Mister Trompeta”. Costaría cero dólares traerlo, gracias al auspicio propio de la empresa Pampers.
Para presidir el jurado, Francisco “Pancho Malo” Muñoz, calzaría para el cargo máximo: “apretaría” al resto de los evaluadores si no están de acuerdo con sus ideas y ha demostrado amplio conocimiento musical, en la elaboración de los cánticos de la Garra Blanca, cuando fue su líder indiscutido.
Y para el backstage, las notas y entrevistas estarán a cargo de Claudio Sánchrez y Pablo Honorato, a quienes, por una ley tramitada con suma urgencia en el Congreso, se les restituirá su condición de periodistas.
Sugerencias que, ojalá alguna de ellas, sean consideradas como factibles, para hacer de Viña, el más espeluznante evento musical del verano del 2027. Nos retiramos agradecidos de no habernos descubierto infiltrados en la Quinta Vergara. Hasta la próxima.
Keywords: comentario, Festival de Viña, Viña 2026
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