RADIO 103.5 FM
En vivo ícono EN VIVO
Noticias

Festival de Viña

Humor transformista: ¿Apertura con censura?

Publicado el 27 febrero 2026 @ 03:16 por Prensa UCV Radio

Por: The Monster

A lo largo de su historia, el festival viñamarino siempre ha tenido más de alguna polémica, escándalo, pugna, controversia, pifiadera colosal y morbo. La censura a Manolo González en 1978 (por imitar al dictador Pinochet); Hermógenes con Hache y su vendedor gay de sopaipillas; las actuaciones de cantantes a puro playback, intérpretes a los que se les olvidó la letra de sus canciones, la memorable pelea a combos entre Coco Legrand y Antonio Vodanovic; el combo de Harry Casey (líder de Kc and The Sunshine band) al desapareció periodista Lucho Fuenzalida -este trató de gay al cantante-, y míticas historias de sábanas en el otrora hotel festivalero, el O’Higgins, son algunas de las perlitas que dan para más de un libro. Y en este tibio desarrollo de la sexagésima quinta edición, faltaba algún escandalillo para calentar las frías noches festivaleras. No serían los kilos de más-falta de dominio del inglés-gritos innecesarios del Rafa Araneda; tampoco la particular invitación de Andrea Bocelli a Juan Manuel Astorga a Italia (que seguramente pusieron celosillo a José Antonio Neme). Fue, la rutina de la transformista Asska Sumathra, sacada casi a tirones y silenciada desde el escenario de la Quinta, y claramente censurada cuando debió enfrenta a la prensa posterior a su actuación.

Como criatura oscura de los más siniestros episodios de la humanidad de la cual hemos sido testigos, tanto en el mundo, como en Chile y en la Quinta Vergara, lo de la cuarta noche de esta edición festivalera, fue bochornoso, desubicado, rozando el “rasquerío” y contradictorio. Si la idea del canal dueño de los derechos (y del programa Coliseo, desde donde surgió la transformista) y de la productora del evento, fue abrirle un espacio a una expresión artística distinta, no masiva, muy underground, aun sabiendo los riesgos que ello implicaría, todo bien. Pero otra cosa es, “ofenderse” por una rutina dispersa, dura, explícitamente sexualizada, donde la improvisación empleada por Sumathra sobrepasó la grosería artera, en el marco de su propuesta artística desarrollada por más de dos décadas. En un país como Chile, con un doble estándar más vigente que nunca, en donde se valida a personajes que han delinquido con estafas, giro doloso de cheques, venta de artículos de lujo robados, brindándoles generosos tiros de cámara; o bien, ocultando sus opciones sexuales para generar un morbo inaceptable y doloroso (como ocurrió con la muerte del periodista Andrés Cañulef. O lo que tardó de aprobarse la ley del divorcio con personajes de la política que, opositores a este nuevo cuerpo legal, fueron los primeros en romper con sus matrimonios, la censura de la que fue objeto la transformista, estuvo lejos de ser decente, adecuada e inteligente. Con este solo acto de silencio forzado, nuevamente dejó en claro que Chile sigue siendo un país en el que ciertos temas, personajes poderosos o empresas, no se tocan. Asska Sumathra pecó de inocente, pisó el palito, creyó que podía darse el gusto y, en definitiva, todas las explicaciones posteriores a su desalojo desde la Quinta solo dejaron en claro que la apertura a narrativas más “osadas”, nunca serán capaces de vencer a la censura.

CUMPLIENDO LA TAREA

Previo al bochorno de Asska Sumathra, el colombiano Juanes se arropó una vez más con su cabalera camisa negra – ¿la llevará alguna vez al lavaseco? – para ofrecer acaso su mejor actuación de sus anteriores pasadas por Viña, dándose el lujo incluso de invitar al escenario a la grandiosa nueva hija ilustre viñamarina, la inmensa Mon Laferte. La banda cumbiera Ke Personaje también hizo lo suyo, pero desde la postura del artista que cumple con su cometido de manera fría y lejana, ciñéndose al contrato previo suscrito con sus empleadores.

Y en cuanto a las competencias de canciones, la lógica se va afianzando, con España como favorita en las internacionales; y Argentina, lo propio, en las folclóricas. Algo provinciano eso sí, el poner a los representantes chilenos como finalistas en ambas instancias. No son malas canciones, pero están varios peldaños más abajo en relación con las antes mencionadas. Esta noche se verá si el abucheo del público cobra nueva vida ante el siempre cuestionado juicio final del jurado festivalero.

Nos retiramos silenciosamente junto a siniestros personajes como el doctor Menghele, “Adolf”, Don Mamo, el Hermo Silla, el Tato y don Karadi los faders, La Patty Maldo, la Relojera y el Chapo, todos quienes, en su momento, zafaron piolitas de la censura… (hasta ser descubiertos)

 

Keywords: comentario, Festival de Viña, the monster

Compartir