La inmensa Mon, ahora por la de diamante
Por: The Monster
Las redes sociales suelen ser, en muchas ocasiones, depositarios de opiniones del más diverso calibre, tenor, incoherencia, faltas de ortografía (no cuesta nada hacerle caso al corrector de textos) y estados de ánimo que develan frustración, rabia, encono, odio y envidia, de quienes irresponsablemente las escriben. Cuando X era Twitter (para muchos, lo sigue siendo), se elevó el concepto de “policía tuitera” o la cloaca, un poco para resumir comentarios no solo subidos de tono, sino párrafos amenazantes y muy descalificadores. La propia tecnología puso al tapete la presencia de bots (y granja de bots), es decir, un centro digital que replica un conjunto de cuentas falsas y automatizadas, gestionadas en paralelo, para simular interacciones humanas masivas, que lanzaban durísimos y odiosos mensajes en contra de otros receptores, en este caso, la cantante viñamarina. ¿Por qué este lato preámbulo? Pues para desacreditar ácidos, absurdos y cobardes comentarios surgidos en la víspera de la entrega de la gaviota de platino a Norma Monserrat Bustamante Laferte, mundialmente re-conocida como Mon Laferte, y que hace pocas horas, fue ungida con el nobiliario título de hija ilustre de Viña el Mar (su ciudad natal).
Atacarla por ser mujer, feminista, contestataria, “octubrista”, amiga de la actual alcaldesa Ripamonti, tener doble nacionalidad (chilena-mexicana); que hace apología del sexo libre, que es “madre soltera” (está casada desde el 2022 con el mexicano Joel Orta, padre de su hijo homónimo) y una serie de pelotudeces más -algunas de ellas, irreproducibles-, revelan la estrechez de mente de quienes no reconocen en la intérprete de Tu falta de querer, a una artista chilena de TALLA MUNDIAL. No en vano, figuras como Juanes, Auténticos Decadentes, Julieta Venegas y otros, han querido tenerla en sus producciones como invitada. Artista plástica, productora, cantante de heavy metal (vocalista de la banda Mystica Girls con quien lanzó el álbum Gates of Hell),
Mon Laferte ha ganado 52 premios de 138 nominaciones, incluyendo 5 Latin Grammy, 2 MTV Europe Music Awards, 4 MTV Millennial Awards, 1 Premio SHOCK, 4 Premios Telehit, 10 Premios Pulsar y 3 Copihue de Oro; grabado once discos de estudio, y actuado en 5 películas. Un palmarés envidiable para la chica oriunda de Gómez Carreño, hoy instalada en un sitio de privilegio en la galería de las grandes estrellas de la música chilena, latinoamericana y mundial. Quienes la atacan, serán recordados por su bajeza intelectual y moral, al poner fundamentos propios de mandriles sesgados por la envidia y la sinrazón.
Ya es hija ilustre de Viña. Ya sumó su merecidísima gaviota de platino. Al paso que va su carrera, no sería extraño verla ganadora de la gaviota de diamante. Muy merecido será.
BAJANDO EL TELÓN
España en la competencia internacional, y Chile (más por “patriotismo” que, por calidad, desde nuestro monstruoso punto de vista) en la folclórica, fueron los países ganadores en una disputa en la que la calidad musical de los temas participantes nuevamente hará fruncir el ceño a más de algún purista de la música. Aunque en el caso el español Antoñito Molina, con un disco granado a cuestas se perfila en el corto plazo, como un futuro visitante de las futuras parillas festivaleras de Viña.
Para el humor, Piare con P derrochó simpatía y espontaneidad con una rutina basada en vivencias familiares y personales sin exagerar en la coprolalia y mezclando certeramente pinceladas de reggaetón, para tener despierta a la concurrencia, atenta a sus jocosas experiencias de vida, como haber tenido que bailar para la corrupta Kathy Barriga, vestida de payaso.
Punto aparte para el poco feliz experimento sinfónico de Yandel, cuya única gracia fue agregarle más instrumentos -ahora de la música sacra- a un repertorio de reggaetón que, aunque de seda lo vistan, reggaetón queda. Peor aún, cuando esta fallida mezcla se hace con playback. Mezclar, agua con aceite nunca ha sido aconsejable, don Yandel. No sea hue…
Hoy es la última noche, la del cierre, la de bajada de telón, la de balances, críticas y sesudos análisis de esta sexagésima quinta versión del festival viñamarino, en la que nuestro colega monstruo de la Quinta ha estado demasiado pasivo, sin devorar a ningún artista ni humorista ni animador (ojo Rafa, no estás a salvo todavía): Pero creemos que sí estará atento a darse un gustito final, como por ejemplo, criticar la lucha sin cuartel de imponer candidatas y candidatos a reinas/reyes de la prensa acreditada; arrasar con el estand de bebidas de la carpa de los periodistas; o hacer trasnochar a la madre progenitora, que a puros cabezazos, solo despertó para que le explicaran la burda censura a Asska Sumatha, la ex novia de su hijo…
Keywords: comentario, Festival de Viña, Viña2026
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